La bodega

Familia Martínez Bujanda no se lo puso fácil al equipo de arquitectos de LKS Estudio que diseñaron Finca Antigua. La necesidad de no perturbar el terreno, su pH natural, su orografía, su composición…; la exigencia de un sistema de vendimia y elaboración por gravedad (eficiencia energética); el control constante de la temperatura; la penumbra, el silencio y el reposo para la crianza de los vinos y, como norma general, la integración plena del conjunto final en el maravilloso entorno natural, condicionaron todas las propuestas y los planes de ejecución.

Finca Antigua es hoy un magnífico ejemplo de adaptación al paisaje. Es una bodega absolutamente funcional y respetuosa con el medio.

La balsa de agua determinó la ubicación de la bodega y la forma de un edificio contemporáneo y eficiente, testigo de la convivencia armónica entre naturaleza, cultivo y arquitectura. La nave de elaboración, que aprovecha la topografía del terreno, con diseños en diferentes cotas para el tratamiento de la uva en todos sus procesos por gravedad, se concibió como un gran ‘laboratorio’ donde la pulcritud, llaman la atención.

La bodega es plenamente coherente con el estilo de vinos de Finca Antigua, un perfecto ejemplo de arquitectura vanguardista y eficiente. En su interior nos encontramos con las últimas innovaciones tecnológicas, pero siempre respetando el mimo artesanal en la producción del vino. Acero, piedra, obtenida de la misma finca, y cemento son los materiales utilizados para diseñar un espectacular edificio formado por tres grandes cajas.

La extraordinaria extensión integra las 421 hectáreas de viñedo en un entorno de otras 600 hectáreas de monte bajo mediterráneo, donde dominan las encinas y las coscojas, con arbustos como romero y tomillo y una fauna muy diversa, desde lagarto ocelado, el lirón careto y otras especies cinegéticas como el jabalí, el conejo, la liebre o la perdiz.